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A partir de los años 90 las
investigaciones sobre la DHEA (de-hidro-epi-androsterona) hicieron explosión
en todo el mundo, cuando los científicos comprobaron la relación existente
entre esta hormona y su influencia sobre el envejecimiento, el sistema
inmunológico, la vitalidad, la bioquímica del cerebro, la mente, los estados
de ánimo y una amplia variedad de enfermedades.
A los 20 años las glándulas
suprarrenales producen diariamente 30 mg. de DHEA en los hombres y
aproximadamente la mitad en las mujeres. A partir de los 25 años su
producción declina en un 2% anual. Algunos investigadores creen que esta
disminución hace que las personas sean más vulnerables a muchas de las
enfermedades que se asocian con la vejez, incluyendo los problemas cardíacos
y el cáncer.
El sistema inmunológico
La mejora del sistema inmunológico consiste en lograr su equilibrio a fin de
mantener las defensas del organismo en un constante “balance.” En este campo
la DHEA parece un recurso interesante ya que aparentemente “ayudaría a
restaurar el equilibrio del sistema inmunológico”. Las células del sistema
inmunológico tienen un rol central en la lucha contra los virus y bacterias
y, lo más importante, en la neutralización de células cancerígenas. La DHEA
activaría la acción de las células inmunológicas o aumentaría su producción.
Se cree que, además, protegería contra los efectos del estrés y de la
depresión. Diversos estudios mostraron que los niveles de esta hormona
eran muy bajos en personas deprimidas y que una vez superada la depresión
recuperaban el nivel normal.
El virus del sida (VIH) se
va multiplicando en las células inmunitarias del cuerpo con el fin de
destruirlas. Se ha comprobado que la DHEA limita la proliferación del virus
en estas células. Lamentablemente, cuanto más avanza el virus en la sangre
de la persona afectada, más disminuye la tasa de DHEA en la sangre. Por
tanto, es aconsejable realizar una suplementación en DHEA, aunque no se
puede considerar como una terapia.
En laboratorio, la DHEA y un derivado de síntesis, el imunor 28,
inhiben la proliferación del virus del sida. Además, la DHEA también frena
la proliferación tanto de los virus sensibles a los medicamentos antisida,
como de aquellos que se hacen resistentes.
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